Freitag, 22. November 2013

Dogville - Villaperruna en reseña y homenaje a Lars von Trier

  
DOGVILLE


Inicio del film  http://www.youtube.com/watch?v=43Y3ICMy9eg
Film completo http://www.youtube.com/watch?v=EunbzcUXOlk
Otro video full  https://www.youtube.com/watch?v=jYgGwXwaBt4#t=15

Dogville  sinopsis

TEMA :  Es la condición humana. El hombre es un lobo para el hombre como diría Hobbes y el estado natural representado por el “buen salvaje” El Emilio de Rousseau es una patraña inútil que sólo engaña al más bobo (escena nº3: el veredicto de Chuck sobre Dogville). ARGUMENTO< Apoyada por la voz del narrador (John Hurt), la película cuenta en nueve episodios más un prólogo, la historia de Grace (Nicole Kidman), una bella y delicada joven que, en su misteriosa huida de los gansters, se refugia en el pequeño y tranquilo pueblo de las Rocosas que da nombre al film, un mundo de referencia que sirve a Trier como laboratorio humano regresivo en el que poner a prueba la solidez de su severo diagnóstico acerca de la esencia de los Estados Unidos. Tras ser recibida por gran recelo por los vecinos, la protagonista parece ganarse el respeto y la confianza de la comunidad gracias a su entrega en cuerpo y alma a las tareas más duras y al apoyo de Tom (Paul Bettany), un joven escritor que aspira a “ilustrar” a sus conciudadanos. No obstante, las contrapartidas que Grace planteara a los habitantes como compensación por mantenerla y el riesgo que sumieron al recogerla, se transforman en exigencias cada vez más desconsideradas. Chantajeada y humillada, esclavizada y violada, la muchacha solicita que la dejen marchar pero, a sus espaldas, el pueblo acuerda entregarla a los criminales que la perseguían. Cuando estos llegan la situación sufre un vuelco radical, puesto que Grace resulta ser la hija del mafioso (James Caan), de cuyas garras había escapado tras una discusión acerca de cuál de los dos era el más soberbio ella, en su infinita misericordia, o él, en su falta de piedad. Por fin, la protagonista toma conciencia de que la ingratitud de Dogville para con ella merece un castigo ejemplar y ordena a los secuaces de su padre que lo arrasen a sangre y fuego.<br

 />TRATAMIENTO DEL ARGUMENTO<br />¿CÓMO SE PRESENTA EL ARGUMENTO?En los rótulos iniciales se puede leer “La película “DOGVILLE” contada en nueve capítulos y un prólogo” que se presenta sobre una U gris, recortados ambos sobre un fondo negro homogéneo. Esto nos remite a los códigos teatrales y los programas de mano, constituye un primer nivel de distanciamiento. Tras la desaparición de las letras, por fundido y sobre el fondo oscuro y uniforme del que la U ha desaparecido, entra un cartel que pone: “PRÓLOGO (que nos presenta al pueblo y a sus habitantes)”. Esto es un efecto de enmarcado que está en consonancia con la escenografía y el género del discursivo. Citaremos los capítulos, uno por uno, a continuación: “Capítulo PRIMERO/en el que Tom oye disparos y conoce a Grace”; “Capítulo SEGUNDO/En el que Grace sigue el plan de Tom y se dedica a trabajar”; “Capítulo TERCERO/En el que Grace se permite una provocación gratuita”; “Capítulo CUARTO/Días felices en Dogville”; “Capítulo QUINTO/Cuatro de Julio, después de todo”; “Capítulo SEXTO/En el que Dogville enseña los dientes”; “Capítulo SÉPTIMO/En el que Grace acaba hartándose de Dogville, abandona el pueblo y vuelve a ver la luz del día”; “Capítulo OCTAVO/En el que se celebra una reunión, la verdad sale a la luz y Tom se marcha (no tarda en volver)”; “Capítulo NOVENO/En el que Dogville recibe la visita largamente esperada y la película termina”. Deducimos de todo esto, una soterrada vena paródica.¿DE DÓNDE SURGE LA IDEA?Producida por Zantropa con un coste de 83 millones de coronas danesas (en torno a unos quince millones de dólares), Dogville constituye el primer volumen de una trilogía dedicada a los Estados Unidos (conjuntamente titulada USA, Tierra de oportunidades; de ahí la “U” sobre la que aparece el rótulo “Dogville”, seguido por Manderley (2005) y la aún pendiente de confirmación Washington.¿CUÁL ES LA TÉCNICA DEL DIRECTOR?El propio Trier confiesa en unas declaraciones en 1995, recogidas por Antonio Santamarina en su libro Lars von Trier: Europa versus Dogville, que: “He rechazado todas las reglas del montaje. He realizado cortes muy abruptos, lo que se percibe, además, en el filme, me he desembarazado igualmente de la continuidad y esto me ha permitido utilizar la técnica de la cual no había oído hablar hasta ahora, que consiste en filmar la misma escena bajo cinco o seis ángulos diferentes (…) Como no se respetaba la continuidad. Los actores hacían cosas completamente opuestas de una toma a otra y podían encontrarse delante de una ventana para dar una réplica o delante de la puerta para dar la siguiente. Podían jugar más fácilmente con las emociones: rodar una escena encolerizados y rehacerla luego con aire de felicidad”. En El camino del cine europeo. Siete miradas, von Trier declara que: “en un film como Los idiotas, no pensé ni un segundo cómo iba a rodarlo hasta que me puse a hacerlo. No planeé nada. Simplemente, estuve ahí y filmé lo que estaba viendo (…) Por supuesto, todo se debía a que estaba rodando yo mismo y con una cámara de vídeo pequeña. Así que, en realidad, ya no se trataba de una cámara; era mi ojo, era yo observando. Si un actor decía algo a mi derecha, simplemente me volvía hacia él y, luego, me volvía hacia el otro actor cuando contestaba y, después, igual me giraba a la izquierda si oía que pasaba algo en ese lado (…) por ahora, sigo con el vídeo. Sencillamente, es fantástico poder filmar y filmar sin parar. Hace que los ensayos no tengan sentido”. Respecto a los actores, observa Trier para el documental Dogville Confessions (2003) que: “Yo observaba a todas esas personas que intentaban formar parte de una idea extraña que un hombre ha tenido. Una idea imposible, porque él no explica casi nada. Los actores no sabían qué tenían que hacer. No sabían de dónde venían sus personajes ni adónde iban. Era algo enormemente frustrante, que les impedía estar a la altura de las circunstancias. Se volvieron inseguros y eso les hizo solitarios… No creo que ninguno de ellos entendiera nada en realidad sobre la película antes de sentarse a visionar el primer montaje. En determinado momento, aceptaron la premisa y eligieron seguir adelante con él”. Y añade: “utilizó la misma técnica de rodaje en libre que ya había empleado para atormentar a Björk, acechando a los actores, empujándoles y presionándoles y hablándoles mientras trataba de hacer brotar en ellos la fea verdad de los personajes que había creado, sacándoles una violencia y crueldad sinceras”.

LA ACCIÓN DE LA PELÍCULA - La acción de la película transcurre a lo largo de un año, visualizado a través del tránsito de las estaciones, y cuya exactitud se carga de significado desde el punto de vista de la protagonista (para quien la experiencia de la vida en el pueblo tiene un valor simbólico). La temporalidad del relato es el de la novela-río en la que el narrador administra sabiamente el relato con arregle a las circunstancias dramáticas. Así, el capítulo primero, abarca dos días; el segundo narra (y muestra, en un montaje-secuencia) acontecimientos de las dos semanas siguientes; el tercero, transcurre en un par de días, con un indeterminado, pero breve período elidido; el cuarto resume la primavera y el principio del verano; el quinto arranca el Cuatro de Julio y se extiende las semanas sucesivas; el sexto (en el que la protagonista es violada por primera vez) tiene lugar en tiempo real; el séptimo, que muestra la reacción a la acción anterior el mismo día, para después contar acontecimientos inconexos; el octavo enlaza “esos primeros días de otoño en los que empiezan a caer las hojas” con la primera nevada de la temporada y prolongándose un poco más; y el noveno (el sangriento clímax del desenlace) donde se equiparan los tiempos del relato y el discurso. Este último capítulo es el de la recepción nocturna de los gánsters. Tom nombra una “delegación” para demostrar la hospitalidad del pueblo/charla entre Grace y su padre/resolución epifanía en el curso de un paseo nocturno (tiempo y espacios subjetivos, con el montaje, la iluminación y la puesta en escena toda, siguiendo la disquisición intelectual de Grace filtrados por la transcripción del narrador omnisciente)/comunicación al padre de la resolución (con una pequeña charla con Tom de por medio)/matanza y marcha.EL ESCENARIOToda la trama se desarrolla en una unidad de espacio, en el escenario que representa al pueblo. Todo está presente en una imagen casi plana y transparente (fondos blancos durante el día y negros durante la noche) que se corresponde con la proyección mental de sus habitantes: todos, lo quieran o no, se tienen presentes los unos a los otros, ven cada movimiento y están sometidos al escrutinio público. Hay una motivación nominalista destinada a dotar de credibilidad al espacio de la ficción en la mente del espectador y hacerlo inteligible: el campanario suspendido en el aire, un gran portalón y unos bancos figuran la iglesia; un escaparate, la tienda; un risco empinado y escarpado representa las estribaciones de las Rocosas a la salida del pueblo; una sucesión sinuosa de estacas clavadas de tres en tres para componer pilares y dinteles, de altura declinante, delatan la huella de la mano del hombre en la mina de plata abandonada… Las cosas encarnan las ideas. Se nos hace sentir como esencial una visión de mundo esquemática. Lo que vemos no es el mundo sino una versión del mundo. El nombre de Ville caracteriza un espacio-tiempo que es, en realidad, un concepto con tantas ramificaciones como connotaciones: la referencia a las Rocosas, el Viejo Sur, la recesión económica y moral en el contexto de la Depresión. El molino abandonado donde se fija la residencia de Grace y que se convertirá en su cárcel, constituye una clara referencia a Santuario de Faulkner. Es característico que sea la propiedad la que marque el criterio por el cual se distinguen los espacios públicos (“la vieja mina”, “el molino”, “los groselleros”, “el banco de la vieja dama”) de los privados (“Chuck y Vera”, “perro” (la caseta), “Los Henson”, “fábrica”, “Mckay”, “el garaje de Ben”, “la tienda de Ma Ginger”, “Olivia y June”, “la casa de Thomas Edison” y “la casa de Jeremiah”, conforman el universo donde el arraigo y el sentido de ciudadanía y los derechos de posesión e inviolabilidad del domicilio, intocables en Norteamérica, aparecen confundidos. TOMSe hace indispensable la presencia material de un creador concienciado a propósito de la representación: Tom, identificado como escritor (escindido entre dos funciones, la de narrador y la de filósofo moralista) y observador (sobre su escritorio, ya en el primer plano del film, se distinguen unos prismáticos) pero sobre todo como “ilustrador”. El narrador acude a una metáfora y define a Tom como un minero que en lugar de volar roca “perforaba algo aún más duro: horadaba el alma humana hasta su núcleo refulgente” (escena nº1, presentación de los personajes y dos semanas de plazo).<br />

EL RITMO NARRATIVO<br />El ritmo narrativo es parabólico: para ejemplarizar hay que ejemplificar. El ritmo tiene que ser convincente y catártico, ha de haber sanciones: la moraleja, encarnada, ha de ser performativa, o sea, punitiva; tendrá que hacer catarsis en la representación, en la “fábula virtual” en que Tom ha embarcado a los habitantes de Dogville.<br />GRACE<br />La primera aparición de Grace la designan como producto de la imaginación de Tom en respuesta a un deseo expresamente formulado: una figura estilizada y oscura, urbana, seductora (la bata y el peinado de femme fatale según los cánones cinematográficos del período) que surge de entre la nada y las tinieblas, bajo un foco cenital. “En cuanto la vio, supo que era ese su lugar”. Como “sí, un regalo” y “generosa, muy generosa”; y, luego, cuando le ofrece permanecer en Dogville y ella repone que “no tiene nada que ofrecerles”, él responde: “Tienes mucho que ofrecernos”. El bautismo de Grace, en tanto que la hace portadora de un don, redunda en el registro alegórico. Tom no manifiesta sorpresa ante la encarnación de una figura femenina de nombre inequívoco. Hambrienta, a su llegada, Grace robará al chucho el hueso y esa será la razón por la cual en un ajuste de cuentas le perdonará la vida en el desenlace final para quedar en paz (escena nº2, tareas innecesarias).<br />LOS DOGVILLANOS<br />El al ascetismo que los dogvillanos entonan encubre una cultura (que presupone un culto) principalmente funcional, prosaica y rácana. Tom no opone a sus paisanos más razones que las económicas y materiales; su mentalidad está impregnada del positivismo de los pioneros: su lenguaje es la expresión de su pensamiento y su herramienta de convicción. Tom presentará a la protagonista con todos los atributos de un regalo. Toda presunta metafísica se ancla en consideraciones terrenales. Las categorías mundanas y sagradas están distorsionadas, confundidas. Tom juega a dos bandas en relación a la dialéctica Grace/Dogville. Destaquemos dos instantes en los que se muestra la actitud cobarde de Tom para no intervenir. Tom se escuda en la falsa opacidad de las paredes para inhibirse. Se vanagloria de conocer a las gentes de Dogville en profundidad, Grace la dice “Lo ves todo, ¿verdad?” y, más adelante, cuando ya la han convertido en una esclava sexual de todos los varones de pueblo, el narrador afirma “Tom lo veía todo…” (escena nº11, Grace reducida a una esclava sexual).<br />

LA CARA OCULTA DEL SUEÑO AMERICANO<br />La siniestra irrupción de una premonición tiene lugar cuando Grace pronuncia la frase cuyo carácter paranormal ella nota “Aquí no dormirá nadie” (escnena nº16). Cuando Grace es traicionada y se respira una calma previa a la tormenta, Tom ha llamado a los gánsters que no tardarán en llegar. Un árbol ha cortado la carretera y el juicio final se retrasa unas horas. Es la cara oculta del sueño americano. Grace es la víctima propiciatoria e inquisidora infiltrada. Ella es, sin saberlo, la prueba a la que se somete Dogville y la administradora de justicia: solo a través de un trato directo y prolongado, experimentando la hospitalidad o la mezquindad en carne propia, desde la total alteridad de quien nada tiene, de entrada, que ver con el pueblo, podría impartirla, con ecuanimidad y desapasionamiento; personaje vacío, utilitario, de una total ambigüedad y extraño a sus propios ojos. <br />MARIONETAS<br />Los actores son marionetas equiparadas a objetos. No son más reales, sino por convención, que las figuritas de porcelana que Grace compra con el producto de su esfuerzo; figuritas a las que inviste de un significado simbólico (en concreto, de connotaciones peyorativas, por medio de una sentencia: “esas horribles figuritas que dicen mucho acerca de la gente”), que Grace rebate (primero negando que sean horribles y luego, mediante el acto de compra, convirtiéndolas en fetiche) y que constituye “una lección” y “una prueba” para Grace. El narrador eleva el objeto a categoría humana. “Al ver cómo se pulverizaba la porcelana, sintió que se desintegraba algo humano. Las figuritas eran el fruto de su encuentro con el pueblo. Eran la prueba de que, a pesar de todo, su sufrimiento había creado algo valioso”. La destrucción de las figuras es vivida como el asesinato de seres queridos (escena nº8).<br />LA TRAICIÓN<br />A propósito de Tom, el narrador afirma que “los problemas morales eran lo suyo”, “su trabajo”. Alude a él como “el joven filósofo”. Mientras que la voz en off añade que “su ira se resumía en la desagradable sensación de haber sido descubierto”. Tom echa un vistazo por encima de los hombros que corrobora el dictamen que el narrador omnisciente pronuncia acerca de sus sentimientos, cuanto Tom, se ponga “casi a temblar” por el perjuicio que el contacto con Grace puede ocasionarle, haciéndole dudar de su superioridad sobre los demás (porque el cargo que ella presenta contra él consiste en que es humano, falible y susceptible de caer en la tentación) y desviándolo de su misión literaria y moral. ¿Quién es el descubridor del pecado de Tom, sino a la vez, Grace (la acusadora), el narrador (quién formula los términos de su desasosiego), él mismo (su conciencia) y nosotros, espectadores (el público) invisible cuya presencia culpabilizadora busca junto a sí en el banco? Durante este paseo nocturno toma la decisión de avisar a los gansters. Rebusca en el cajón la tarjeta del jefe mafioso. Esto indica que la delación se va a producir, aunque se elide: se muestran los preparativos de la llamada centrándose únicamente en un gesto (escena nº14).<br />

EL VEREDICTO FINAL DE GRACE SOBRE DOGVILLE<“Si alguien tenía el poder de corregirlos, era su deber hacerlo, por el bien de otros pueblos; por el bien de la humanidad; sin olvidar el bien del ser humano, que era la propia Grace”. Víctima, Mesías y vengadora; figura sacrificial, redentora y castigadora; el poder que el demiurgo le ha concedido carece de límites. Se produce una segunda subjetivización del contracampo, la detención del tiempo y el corrimiento de la representación hacia el Tableaux. “Grace se detuvo, y al hacerlo, las nubes se disiparon y salió la luna”. Figura crepuscular, luz azulada que iluminará a Grace y la dotará de conciencia. />LA CONVERSACIÓN CON EL PADRE<El padre acusa a Grace de arrogancia. Demuestra la importancia que el mafioso da a las convenciones representacionales que gobiernan la vida en sociedad: la mafia es un gremio ceremonioso. Hay una triple impugnación por parte del padre: a) la humillación que implicó el gesto de dejarlo con la palabra en la boca; b) las razones (ideas, principios, abstracciones, visiones del mundo) expuestas en la discusión que ella cortó; c) la desaprobación al estilo de vida que él representa y el rechazo del papel al que está predestinada en su universo; d) la personalidad de Grace y su posición en el mundo. Esta discusión tuvo como consecuencia la huida de Grace, cuyas secuelas se arrastran hasta el presente, su resolución requiere tintes trascendentales. La querella que enfrenta a Grace con Dogville tiene varios frentes: a) narrativos (en su desesperada huida, hipotecó su futuro hasta dejarse arrastrar al chantaje por el pueblo); b) psicológicos (su misión en Dogville tenía los fines de purgar su pecado de arrogancia y demostrar, a sí misma y al mundo, la coherencia entre su creencia en la bondad y la inocencia humana y sus actos) y c) discursivos (la representación es un ensayo para poner en práctica su entelequia en un pueblo que es una sociedad en estado natural y el máximo exponente de su idea de universo. Así lo indican la tópica idealización moral y la complacencia en la inconcreción que afloran en las palabras con que expresó sus sentimientos tras el primer contacto con el pueblo: “Yo solo veo un precioso pueblecito rodeado de magníficas montañas. Un lugar donde la gente alberga sueños y esperanzas aun en las condiciones más duras. Y siete figuritas no tienen nada de horrible”. La acusación de altivez del padre, cuestiona su visión del mundo, proyectándose retroactivamente sobre su traumática experiencia en Dogville, y desmiente las premisas de un acercamiento, el suyo, que se pretendía inocente pero está viciado por un miserabilismo huero, derivado de un engreimiento subido, complicado por la mala conciencia. “Tú no los enjuicias porque simpatizas con ellos (…) Siempre culpas a las circunstancias”. ¿Cuál es la respuesta idónea? Mientras el padre aboga por echar mano del látigo para evitar que los perros ingieran sus propios vómitos, ella se resiste al castigo porque “siguen su instinto”. El padre ataca su condescendencia: “Tienes la idea preconcebida de que nadie, repito nadie, puede alcanzar tu elevado sentido de la ética. Por lo tanto, los exoneras (…) Perdonas a los demás con excusas que jamás te aplicarías a ti misma”. Ella se da por vencida y los insta a marcharse sin ella, mientras sigue aferrándose a la idea de que el hombre es bueno por naturaleza. (escena nº18). La solución de Grace ha de ser proporcionada, axiológicamente motivada y justificada con consistencia. Ofendida por un sujeto colectivo al cometer un acto de lesa humanidad, la protagonista se limita a aplicar su estricto e intransigente código de la justicia, la virtud y la moral, de la única forma posible: con la severidad y rigor de quien maneja las cuestiones del mundo con abstracciones y es sabedor de que toda representación desemboca en una autodisolución ante la que no cabe el arrepentimiento, activa y drástica. El padre sugiere colgar a un perro de una farola. Ella responde: “Con eso sólo conseguiríamos asustar al pueblo, pero difícilmente lo haríamos mejor (…) Quiero hacer que este mundo sea un poco mejor”; y más adelante: “Si existe un pueblo sin el cual el mundo sería mejor, es éste” (escena nº19). La carnicería que desatan los gansters tiene una visualización ambigua, entre la violencia absolutamente gráfica de los planos frontales y la estilización –el fondo se torna anaranjado y rojizo, a causa de las llamas invisibles que consumen las construcciones-. Las cortinas del coche se descorren para contemplar tal efecto “es lo correcto”. A Grace no se le escapa que ella es la única destinataria de esta catarsis. Grace corresponde a Vera que había destruido las estatuillas de cerámica, bajo el estímulo de cesar la matanza si contiene las lágrimas: “Se lo debía”. La rotura de los fetiches se equipara con el asesinato de los niños, escenificado con toda crudeza (véase la ejecución del bebé). Se trata del desdibujamiento de cualesquiera fronteras morales cuando el didactismo engulle el mundo. Cuando el baño de sangre concluye, Grace se apea del automóvil y, empuñando una pistola, se acerca a Tom. Él la felicita en términos de eficacia moral, y debatiéndose entre su natural tendencia a dejar que sus consejos prácticos se impongan solos a partir de sus divagaciones metafísicas y la urgencia por salvar el pellejo, intenta retomar el hilo de las abstracciones antes de que todo acabe: “Bravo, Grace. Bravo. Reconozco que tu ilustración es muy superior a la mía. Asusta, sí pero ¡qué claridad! ¿Qué te parece si la uso como inspiración para mi novela?” Pero ella, tras despedirse, le descerraja un tiro en la nuca (escena nº20). Tras la escabechina un último y significativo gesto de piedad, Grace da la orden de dejar vivir a Moses, el perro: único habitante inocente, por no racional, del pueblo, al otorgarle el perdón, la protagonista no hace sino cumplir el destino implícito de su nombre, esto es su esencia. La cámara desde un plano general cenital desciende en picado mediante un zoom sobre el escenario y cuando ya sólo abarca la caseta de Moses, un fundido provoca que, en el hueco que delimita el contorno de tiza, el perro se materialice y se alce, ladrando a la cámara. El director pretende decir: “esto podría haber sucedido ahora” 


Samstag, 16. November 2013

Lohengrin Alla Scala 2012 Dir D. Barenboim


Video http://www.youtube.com/watch?v=s88P4Tcp6qg

Lohengrin en escenografía y actuación modernizadas, con reminiscencias de su estética de origen medieval. Tres actos, tres horas de duración.
Text http://www.wagneroperas.com/indexlohengrinlibretto.html

Akt 1:  Elsa
(in ruhiger Verklärung vor sich hinblickend)

Einsam in trüben Tagen

hab' ich zu Gott gefleht,

des Herzens tiefstes Klagen

ergoß ich im Gebet.

Da drang aus meinem Stöhnen

ein Laut so klagevoll,

der zu gewalt'gem Tönen

weit in die Lüfte schwoll:

Ich hört' ihn fernhin hallen,

bis kaum mein Ohr er traf;

mein Aug' ist zugefallen,

ich sank in süßen Schlaf.



Elsa
In Lichter Waffen Scheine
ein Ritter nahte da,
so tugendlicher Reine
ich keinen noch ersah:
Ein golden Horn zur Hüften,
gelehnet auf sein Schwert -
so trat er aus den Lüften
zu mir, der Recke wert;
mit züchtigem Gebaren
gab Tröstung er mir ein;
des Ritters will ich wahren,
er soll mein Streiter sein!



Der König
Hab Dank! Erkenn' ich recht die Macht,
die dich in dieses Land gebracht,
so nahst du uns von Gott gesandt?
Lohengrin
Zum Kampf für eine Magd zu stehn,
der schwere Klage angetan,
bin ich gesandt. Nun laßt mich sehn,
ob ich zu Recht sie treffe an.
(Er wendet sich etwas näher zu Elsa)
So sprich denn, Elsa von Brabant:
Wenn ich zum Streiter dir ernannt,
willst du wohl ohne Bang' und Graun
dich meinem Schutze anvertraun?
Elsa
(die, seitdem sie Lohengrin erblickte, wie in Zauber regungslos festgebannt war, sinkt, wie durch seine Ansprache erweckt, in überwältigend wonnigem Gefühle zu seinen Füßen)
Mein Held, mein Retter! Nimm mich hin;
dir geb' ich alles, was ich bin!
Lohengrin
Wenn ich im Kampfe für dich siege,
willst du, daß ich dein Gatte sei?
Elsa
Wie ich zu deinen Füßen liege,
geb' ich dir Leib und Seele frei.
Lohengrin
Elsa, soll ich dein Gatte heißen,
soll Land und Leut' ich schirmen dir,
soll nichts mich wieder von dir reißen,
mußt eines du geloben mir:
Nie sollst du mich befragen,
noch Wissens Sorge tragen,
woher ich kam der Fahrt,
noch wie mein Nam' und Art!
Elsa
(fast bewußtlos) 
Nie, Herr, soll mir die Frage kommen!


Der König
(mit großer Feierlichkeit in die Mitte vorschreitend)
Mein Herr und Gott, nun ruf ich dich,
(Alle entblößen das Haupt und lassen sich zur feierlichsten Andacht an)
daß du dem Kampf zugegen seist!
Durch Schwertes Sieg ein Urteil sprich,
das Trug und Wahrheit klar erweist!
Des Reinen Arm gib Heldenkraft,
des Falschen Stärke sei erschlafft!
So hilf uns, Gott, zu dieser Frist,
weil unsre Weisheit Einfalt ist!

                                                  Brautlied und  Das süsse Lied verhallt
       -------------------------------          


DRITTER AUFZUG

Das Brautgemach, in der Mitte des Hintergrundes das reichgeschmückte Brautbett; an einem offenen Erkerfenster ein niedriges Ruhebett. Musik hinter der Szene; der Gesang ist erst entfernt, dann näherkommend.

Brautlied der Männer und Frauen
Treulich geführt ziehet dahin,
wo euch der Segen der Liebe bewahr'!
Siegreicher Mut, Minnegewinn
eint euch in Treue zum seligsten Paar.
Streiter der Jugend, schreite voran!
Zierde der Jugend, schreite voran!
Rauschen des Festes seid nun entronnen,
Wonne des Herzens sei euch gewonnen!
(Rechts und links im Hintergrunde werden Türen geöffnet; rechts treten Frauen auf, welche Elsa, links die Männer mit dem Könige, welche Lohengrin geleiten. Edelknaben mit Lichtern voraus)
Duftender Raum, zur Liebe geschmückt,
nehm' euch nun auf, dem Glanze entrückt.
Treulich geführt ziehet nun ein,
wo euch der Segen der Liebe bewahr'!
Siegreicher Mut, Minne so rein
eint euch in Treue zum seligsten Paar.

Brautlied     [escuchar video al pie http://www.youtube.com/watch?v=h04ZxfLX8p0 ]
Treulich bewacht bleibet zurück,
wo euch der Segen der Liebe bewahr'!
Siegreicher Mut, Minne und Glück
eint euch in Treue zum seligsten Paar.
Streiter der Tugend, bleibe daheim!
Zierde der Jugend, bleibe daheim!
Rauschen des Festes seid nun entronnen,
Wonne des Herzens sei euch gewonnen!
Duftender Raum, zur Liebe geschmückt,
nahm euch nun auf, dem Glanze entrückt.
(Die beiden Züge haben die Bühne gänzlich verlassen; die Türen werden von den letzten Knaben geschlossen. In immer weiterer Ferne verhallt der Gesang)
Treulich bewacht bleibet zurück,
wo euch der Segen der Liebe bewahr'!
Siegreicher Mut, Minne und Glück
eint euch in Treue zum seligsten Paar.
(Elsa ist, als die Züge das Gemach verlassen haben; wie überselig Lohengrin an die Brust gesunken. Lohengrin setzt sich, während der Gesang verhallt, auf dem Ruhebett am Erkerfenster nieder, indem er Elsa sanft nach sich zieht)
Lohengrin
Das süße Lied verhallt; wir sind allein,
zum erstenmal allein, seit wir uns sahn.
Nun sollen wir der Welt entronnen sein,
kein Lauscher darf des Herzens Grüßen nahn.
Elsa, mein Weib! Du süße, reine Braut!
Ob glücklich du, das sei mir jetzt vertraut!







Treulich geführt ziehet dahin...


Dienstag, 5. November 2013

Cervecería MUNICH de la Costanera


Para ver y oír el Video , clicar  "Blog anzeigen" o directo al link.
   

                                           
http://www.youtube.com/watch?v=wdB87BPhDB8                                   
 Puerto Madero y Cervecería Munich Costanera  restaurada


Los Kálnay, la Munich y el Balneario>>


La Munich frente al río >> 

El Balneario Municipal Sur >> 


A principios de la década de 1970 cerraba sus puertas la Cervecería Munich, lugar de reunión de los ciudadanos en sus paseos por la Costanera Sur durante la primera mitad del siglo XX, acompañando en su decadencia a la del balneario que la había originado.

Luego de albergar al Museo de Telecomunicaciones, el inmueble construido por el arquitecto húngaro Andrés Kálnay fue restituido al Gobierno de la Ciudad en febrero de 2002, y destinado al Centro de Museos de Buenos Aires.

Tanto por su historia como por su particular morfología, el edificio ofrecía posibilidades de llevar a cabo múltiples actividades de interés cultural. Una perspectiva que, potenciada por su inserción dentro del perímetro que abarca el Programa de Recuperación de la Ribera y la Reserva Ecológica, refuerza los objetivos de la Dirección General de Museos.

El auditorio que existe en el subsuelo del edificio permite ofrecer conferencias, encuentros, foros, seminarios y jornadas afines con los grandes temas que conciernen a nuestro quehacer cultural. Los jardines que lo circundan son aptos para la realización de actividades ligadas a disciplinas artísticas, favoreciendo la comunicación con el público.

Algunas de sus metas fundamentales son difundir el patrimonio museístico y gestionar la realización de emprendimientos conjuntos con otras instituciones. Crear un polo dinamizador de la actividad social, turística y cultural de Costanera Sur, jerarquizando el valor arquitectónico e histórico de la antigua Munich y promocionando la imagen de Buenos Aires a través de uno de sus lugares característicos: el, ahora, Edificio de la Munich - sede de la Dirección General de Museos.

NOTAS DE PRENSA SOBRE EL EDIFICIO DE LA MUNICHhttp://www.museos.buenosaires.gob.ar/prensa_notas.htm#munich



La Munich, la Costanera y el río
Recuperar un edificio de interés arquitectónico e histórico planteó la responsabilidad de su adaptación, conservación y mantenimiento desde un punto de vista funcional, sin vulnerar su fisonomía original o lo que de ella se conserva.
Los Kálnay, la Munich y el Balneario
Los constructores
Los hermanos Jorge y Andrés Kálnay llegaron al Río de la Plata en 1921 a bordo de un buque sin bandera ni rumbo prefijado. Dejaban Hungría, su país natal, a causa de la ocupación rumana luego de la guerra.

Ese año, en la pujante Buenos Aires, el presidente Yrigoyen inauguraba el primer tramo de la Avenida Costanera Sur, límite urbano entre la Ciudad y el río, cuyo proyecto comprendía un murallón con escaleras al río y una pérgola semicircular. Esta área, en la que siete años más tarde se emplazaría la cervecería Munich, fue el paseo predilecto de los porteños durante cuatro décadas.

En la Argentina, al igual que otros miles de refugiados e inmigrantes, los Kálnay encontraron libertad y oportunidades para desarrollar su talento de arquitectos. Luego de trabajar como proyectistas y perspectivistas en varios estudios, ambos fueron incorporados al registro oficial, lo que les permitió instalarse por su cuenta. Juntos diseñaron edificios de relevancia, como el diario Crítica y el Cine Florida. En 1927 Andrés Kálnay construyó la cervecería Munich, obra significativa en su trayectoria.

Autor de numerosas publicaciones, docente y conferencista, se dedicó especialmente a la problemática de la vivienda. El hecho creativo de la construcción fue para Kálnay la expresión de un pensamiento comprometido con las necesidades reales del hombre y la eficiencia en el uso del tiempo. Su producción, vasta y heterogénea, pervive aún hoy en casi todos los barrios porteños.
La Munich frente al río
La cervecería Munich, obra de Andrés Kálnay, fue desde su inauguración en 1927, un lugar destacado en Buenos Aires. El edificio jerarquizaba el paseo de Costanera Sur, preferido de los porteños por más de tres décadas y embellecido paulatinamente con significativas obras de arte como la Fuente de las Nereidas o la estatua de Luis Viale.

Mientras prosperaban en las cercanías los primarios teatrillos para artistas de variedades, cómicos, cantantes e ilusionistas, en el refinado ámbito de la cervecería se reunían pensadores, personajes de la política, de las letras, del arte o del deporte y cuanto visitante ilustre pasaba por Buenos Aires.

Leopoldo Lugones, Alfredo Palacios, Alfonsina Storni, Belisario Roldán, Juan Manuel Fangio, fueron algunos de los parroquianos habituales. También alguna noche, sostienen los cronistas, Carlos Gardel -conspicuo paseante de la zona- alegró con su canto los salones de la Munich.

Dossier Munich en CanalMuseos >>
El Balneario Municipal Sur
Según los cronistas de entonces, el 11 de diciembre de 1918 fue un día sofocante. Hacia la ribera del Plata se dirigían filas de coches de plaza y automóviles descapotados, los que al llegar circulaban por la playa. Señoras de largos vestidos y caballeros de formal atuendo, con sus cabezas cubiertas por ranchos, bombines y hasta galeras, se descalzaban y caminaban, zapatos en mano, por la vera del río.

Aproximadamente a las tres de la tarde, los presentes se agolpaban en la rambla. Ya congregados, el bautismo fue anticipado: el cielo se cubrió totalmente y cayó un súbito chaparrón. Sin embargo, la concurrencia permaneció en su sitio, tal era el entusiasmo. A las 18 llegaron los coches oficiales llevando al intendente municipal Joaquín Llambías y al secretario de Obras Públicas, Ing, José Quartino. Luego de que la Banda Municipal ejecutara el Himno Nacional, monseñor Alberti bendijo las aguas. En medio de grandes aplausos, los funcionarios iniciaron el retorno mientras atronaba el aire una salva de veintiún cañonazos y, según los cronistas de la época, “... una multitud calculada en más de cien mil personas invadió rápidamente las explanadas, al ser habilitado el Balneario Municipal”.

Luego de la fiesta inaugural, la Costanera Sur fue convirtiéndose en obligado paseo del verano porteño. Sobre la terraza del largo espigón con escalinatas al río, obra de ingeniería original y osada para la época, se compusieron amplios jardines cultivando la tierra en forma de pelouses y motivos florales al estilo de los jardines de Versailles, se plantaron corpulentas tipas y acacias y se instalaron farolas y maceteros de bronce importados de Francia.

Según el reglamento dictado por el intendente Carlos Noel en 1923 se disponía el uso obligatorio de “... traje completo de baño, de malla (mamelucos) o pantalón y saco, debiendo hallarse todas las prendas en buen estado (....) se prohibe el uso, para los baños, de calzoncillos comunes o de punto (...) los bañistas deberán proveerse de toalla y deberán permanecer (...) sólo media hora en el agua”.

Los baños debían realizarse respetando la delimitación establecida por sexo, existiendo una zona para mujeres y otra para hombres. El Balneario contaba con duchas y 380 casillas individuales para que el público pudiera guardar sus pertenencias, así como con canchas de tenis, fútbol y un gimnasio para los niños. El público llegaba hasta allí con el tranvía Lacroze o en las llamadas bañaderas descapotadas que venían desde la provincia.

En los terrenos adyacentes se erigieron amplios restaurantes y confiterías por donde desfilaron cientos de artistas de variedades. En toda la zona se realizaban bailes y se celebraban entusiastas carnavales junto al río desmesurado, de cuyo color no han podido ponerse de acuerdo nuestros más grandes poetas.

El río era color de león para Leopoldo Lugones; leonado según Arturo Cancela; chocolate en la visión de Arturo Capdevilla; verde y azul acero al decir de Eduardo Mallea; oleoso y negro en los textos de Leonidas Barletta; de color mineral a los ojos de Baldomero Fernández Moreno, y de la rojiza llanura en la descripción de Roberto Arlt.

Los millones de porteños que se acercaban al río para bañarse en él, contemplar sus ondas o disfrutar de su puro aliento agregaron, a lo largo de los años, infinitos matices para describir a su río, ése del que podían disfrutar plenamente en los veranos inolvidables de la Costanera Sur.
         
          Fuente de este post:                          
  Museos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 
     Frente de la Cervecería MUNICH COSTANERA y foto Arq. Kálnay